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Huevo a la ostra

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Procedimiento

Romper la cascara, eliminar la clara y recoger la yema en un utensilio a propósito (en su defecto, en una cuchara); sazonarla con algunas gotas de zumo de limón y un pellizco de sal; tendrá un gusto agradable y un buen resultado.

Una necesidad, la cual no admite discusión alguna, es su absoluta frescura, cualquiera que sea su preparación, y en particular para el huevo a la ostra, pasado por agua y escalfado. Es necesario también conocer un proveedor de confianza. Daremos algunos consejos empíricos que son útiles para el control:

1) Sumergir el huevo en agua: si es fresco se depositará horizontalmente en el fondo; si tiene 8 días formará un ángulo de 45° con el fondo; si es todavía más viejo tenderá a ponerse verticalmente.

2) Poner el huevo en agua salada (a razón de 125 g de sal por litro). Considerando que los huevos frescos del día se precipitan pronto al fondo y que los viejos flotan, adquirida cierta práctica se podrá establecer con suficiente aproximación el tiempo de los mismos.

3) Si se quiere tener un método a seguir en el momento de adquirirlos: sacudir el huevo cerca de la oreja; si es fresco no hará ningún ruido, por estar lleno y compacto; si es viejo producirá un ruido característico.

El peso regular de un huevo sano es de 60 g aproximadamente.

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